TODO PASA TU PALABRA PERMANECE.
Jesús, con sólo abrir los ojos percibo
que cuanto que me rodea
pasa fugaz y pronto se marchita.
Incluso mi cuerpo envejece
y día a día pierde fuerzas.
Tú sabes cuánto me duele.
Y a veces me desanima.
Me da miedo que cuanto soy y vivo,
acabe un día en la nada
y desaparezca para siempre.
¡Sería triste y cuesta resignarse!
Por esto, me llena de gozo oírte decir
que todo pasará, pero que tus palabras
siempre serán actuales y se realizarán.
Me concedes la esperanza
de que mi vida humana continúe,
más allá del tiempo y del espacio,
en la realidad eterna e infinita de Dios.
Creo sinceramente lo que me dices
y espero con alegría la vida eterna,
por más que no la comprenda todavía.



